Origen.El origen de esta raza se remonta a 1899, año en que nació el club del perro pastor alemán. Se desarrolló mediante el cruce de perros pastores de distintas regiones de alemania. El estándar de la raza apenas ha variado desde su creación.
Aspecto general.
La forma ligeramente alargada del Pastor Alemán, corresponde perfectamente a su naturaleza de trotador muy resistente. Tiene una estructura enjuta, robusta y muy musculosa; con una expresión que debe denotar gran inteligencia, vivacidad y temperamento. Estas son las características más destacadas de este perro. Más en detalle, su cabeza no debe aparentar nunca desproporción o un excesivo peso; debe tener el hocico muy potente, provisto de robusta mandíbula (necesaria para sujetar decidida y tenazmente), donde la dentadura, en forma de tijera, cierra perfectamente.Las orejas, triangulares y erectas, son de inserción alta y cuando el perro está atento, las mueve hacia adelante. Ojos ligeramente almendrados y de color oscuro. La unión del cuello con el cuerpo es de longitud mediana, enjuta, es decir, carente de papada. Cuando el perro se desplaza, pone la cabeza y el cuello casi horizontalmente. El tronco es alargado, con tórax bien desarrollado, adecuado para garantizar una buena oxigenación durante los esfuerzos prolongados, con una línea superior bien recta que concuerda con una grupa larga y ligeramente caída. Cola con denso pelo y de buena longitud, tanto como para llegar hasta el corvejón o superarlo. Los ángulos de las partes anterior y posterior, deben ser bien marcados con hombros oblicuos y muslos anchos y musculosos. Esta constitución, con ángulos bastante cerrados le permite al perro, en sus desplazamientos, cubrir mucho espacio, es decir, tener un gran impulso de la parte posterior y un gran avance de la anterior. Con un trote muy alargado y rasante debe tenerse la impresión de que el perro se desplaza sin esforzarse ni fatigarse. Por último, durante los desplazamientos, la línea superior no debe parecer nunca débil o peor aún, caída sino formar una unidad entre la cabeza, llevada hacia adelante y la cola, mantenida muy alta, en posición casi horizontal.
Temperamento.
Adora a la familia humana y se deshace por complacerla, es muy afectuoso, noble y protector.
Tiene la necesidad de sentirse útil, es obediente, seguro de sí mismo y disfruta cualquier cometido que le proponga su dueño.
Se adapta con facilidad lo mismo a la vida en el campo que a la vida ciudadana, siempre y cuando sus dueños respeten sus horas de ejercicio y le proporcionen un espacio vital que no limite sus posibilidades y lo deje relegado.
Es un fiel acompañante, centinela y defensor de su dueño. Posee excelentes dotes para la guarda: si sospecha que algo o alguien puede dañarle a él o a su familia, no dudará un momento en defenderlos.
Su relación con los niños es ejemplar; tolera con paciencia sus travesuras, participa como uno más en sus juegos y nunca descuida su vigilancia. con él están seguros.
Su facilidad para aprender sobrepasa los márgenes caninos. Es un trabajador nato que realiza tanto sus labores de perro de familia como las de perro de trabajo con valentía, abnegación y fidelidad.
Posee un carácter apacible y tranquilo que le permite desenvolverse entre personas extrañas sin mostrar agresividad.
Es sociable con otros animales, siempre que se realicen las pertinentes y correctas presentaciones, y el dueño no fomente los celos entre ellos.
No es adecuado como perro de guarda de una finca en la que todo el tiempo esté solo ya que tolera la ausencia de su dueño, pero hasta un límite ya que le encanta la compañía y, a ser posible, compartir todos los momentos del día con él.
No es hiperactivo; por su necesidad de contacto con el amo y su dependencia de él, siempre adapta su actividad a la de su dueño. Si sale a correr lo seguirá al trote y si se pone a dormir, yacerá tranquilamente a sus pies.
Es un perro hecho para compartir la vida con los suyos. el mejor hogar es aquel donde se le aprecie y se le dedique tiempo. su afecto y disponibilidad lo convierten en un excelente perro de familia.
Cuidados.
Hay que vigilar de forma regular la salud del Pastor Alemán, sobre todo durante los primeros meses de vida, ya que son propensos a contraer enfermedades como el moquillo. Es una raza que necesita practicar ejercitarse de modo contínuo, por lo que las salidas al campo, playa o montaña son necesarias y deberá corretear a su antojo siempre que sea posible. Así, su fuerte musculatura se mantendrá en forma y reducirá la posibilidad de padecer atrofiamientos muy comunes en ejemplares inactivos, como puede ser la displasia de cadera. Esto también contribuye a preservar su equilibrio psíquico, ya que es una raza especialmente predispuesta a padecer trastornos temperamentales que en casos extremos degeneran en neurosis.
Hay que tener cuidado con la sobrealimentación puesto que los pastores alemanes poseen un apetito voraz. Debe tener una dieta equilibrada basada en alimento seco especial para perros, ya que puede padecer problemas gástricos que, mal tratados, degeneran en diarrea crónica.
El cepillado debe ser diario y resulta imprescindible para conservar su pelaje brillante y hermoso.
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